La población de Losar de la Vera a lo largo del siglo pasado y principios del actual, presenta una evolución muy similar a la experimentada por muchas zonas rurales del país y de Extremadura. (Gráfico Evolución Absoluta)
En la primera mitad del siglo XX Losar de la Vera experimenta un notable aumento de población debido al descenso de la mortalidad, por los avances sanitarios y las mejoras en la alimentación, y la continuación de una mentalidad natalista alta, lo que ocasionó un crecimiento natural muy alto. Así llegamos a la década de los 50 donde se alcanza el máximo poblacional, generando una fuerte presión sobre los limitados recursos económicos y técnicos existente en el municipio durante estos años.
A finales de los cincuenta se pone en marcha Plan de Estabilización en España y se inicia un fuerte desarrollo industrial en el país, que se prolonga a lo largo de la década de los sesenta y principios de los setenta.
En este periodo, Losar de la Vera experimenta un fuerte y continuado descenso de población provocado por la emigración de numerosos losareños que se marcharon a encontrar una vida mejor a las zonas industriales del país (País Vasco, Madrid y Cataluña) y a los países de Europa Occidental (Alemania, Francia, etc.) que necesitaban brazos para consolidar su desarrollo.
La subida de los precios de la energía, que se produjo en la segunta mitad de los años 70, derivó en una crisis industrial en Europa Occidental y en España, con lo que se empezaron a cerrar los destinos habituales de la emigración losareña. Así en los primeros años de los ochenta, la dinámica de la población presentó un comportamiento contradictorio, puesto que la población joven continuada saliendo de la localidad, aunque en menor medida que la etapa anterior, en busca de una mejora en su situación laboral y personal; pero por el contrario empezaron a regresar algunos de los antiguos emigrantes, que volvían bien por jubilación o por pérdida del pusto de trabajo que habián conseguido en el Pais Vasco, Madrid, Cataluña o Europa.
Esta situación se mantiene en los años noventa, aunque se inicia una recuperación de la población absoluta debido al retorno de emigrantes jubilados, a la menor salida de jóvenes y a la inmigración, funtamentalmente magrebí, que llegó para cubrir la oferta de trabajo del sector agrario. Desde entonces la población muestra una clara tendendencia al estancamiento, situándose entorno a los 3.200 habitantes.
Las perspectivas de futuro no son nada buenas. La más que probable desaparición de las ayudas de la Unión Europea al sector del tabaco puede originar una pérdida importante de puestos de trabajo en la localidad, por ser el sector tabaquero el motor de la economía losareña.